La Disciplina Positiva es una metodología basada en el respeto mutuo que nos ayuda a comprender qué hay detrás del comportamiento del niño para acompañarle en el desarrollo de habilidades sociales esenciales para la vida (empatía, asertividad, tolerancia, etc.).
Los orígenes de este modelo educativo los encontramos en los años 80, cuando Jane Nelsen y Linn Lott deciden crear grupos de familias para la crianza y la educación, basándose en los estudios de la Psicología Individual que desarrollaron en los años 30 Alfred Adler y su discípulo Rudolf Dreikurs, la cual habla de conceptos como el sentido de pertenencia y de contribución como fin del comportamiento.
En Disciplina Positiva se descarta cualquier método punitivo como es el castigo, los gritos, los premios, las amenazas o cualquier estrategia que haga sentir mal al niño, ya que se basa en la idea , avalada en la actualidad por la neurociencia, de que para que un niño actúe mejor, ha de sentirse bien. Jane Nelsen decía “De donde hemos sacado la loca idea de que, para que un niño se porte bien, primero hemos de hacerle sentir mal”. Este concepto requiere un cambio de mirada , ya que nuestra tendencia automática suele ser lo contrario, debido al bagaje educativo que traemos, que está dirigido a eliminar o potenciar conductas desde un modelo autoritario y conductista basado en el control. Así mismo, también descarta la permisividad, ya que es irrespetuosa tanto con el niño como con el adulto. La DP tiene como base las relaciones horizontales, en las que todos tenemos el mismo derecho al respeto, independientemente de la edad.
Otros de los aspectos revolucionarios de esta filosofía de vida es sustituir el elogio, que pone el énfasis en el resultado final y la aprobación externa, por el aliento, que busca la motivación intrínseca dando la importancia al proceso y a la superación personal independientemente del resultado final.
Esta forma de estar en el mundo ve los errores como oportunidad para aprender de ellos. El castigo o el rechazo a estos errores desaprovechan oportunidades maravillosas para aprender de ellos; en cambio, el enfoque en soluciones prepara a los niños para la vida, dándoles poder y responsabilidad sobre sus propias acciones.
La Disciplina positiva tiene 5 principios en los que se sustenta:
- Su base es el sentimiento de pertenencia y de contribución de las persona como meta principal de toda actuación (Conexión).
- Mira a largo plazo.
- Es respetuosa con el niño, el adulto y la situación (Amabilidad y firmeza al mismo tiempo).
- Enseña valiosas habilidades para la vida (Respeto, habilidad para resolver problemas, colaboración, responsabilidad…)
- Ayuda a los niños a descubrir sus capacidades, fomentando el uso constructivo del poder y la cooperación.
Como puedes ver, es más que un método o un conjunto de estrategias. Es una filosofía de vida que cambia las relaciones basadas en el miedo y la verticalidad a las que lo hacen en el amor y el respeto mutuo.
